domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Qué es el Diseño Inteligente?

Fuente:
El Manifesto

Por: EDUARDO ARROYO

¿Qué es el Diseño Inteligente? La teoría del Diseño Inteligente se gestó dentro de los entornos críticos con la teoría de la evolución durante los años 80. La primera gran contribución al desarrollo del Diseño Inteligente vino de la mano de Michael Denton, un bioquímico australiano, investigador titular de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda. En sus dos obras principales: Evolution: a theory in crisis y Nature’s destiny, planteaba la idea de que la complejidad del mundo natural no podía ser explicada mediante la acumulación de cambios aleatorios. Sobre todo en su segundo trabajo, Denton afirmaba que nuestro entorno natural parecía estar “diseñado” expresamente para albergar la vida.

Más allá de Darwin
Una segunda e importante contribución, a principios de los 90, fue la del abogado Philip E. Johnson, considerado uno de los padres fundadores del Diseño inteligente, que en 1991 publicó su trascendental obraDarwin on trial (Juicio a Darwin, University of Berkeley, California), una obra que pretendía constituirse en refutación general del naturalismo filosófico, del cual, según él, la teoría de la evolución no era más que una reformulación. La refutación de Johnson en general no es esencialmente diferente de la de Denton, pero, a lo largo de sus páginas, Johnson introducía por primera vez el concepto de “Diseño Inteligente”. Sin embargo, no fue hasta la segunda mitad de la década de los noventa cuando aparecieron dos trabajos seminales, que son a fecha de hoy el fundamento de la crítica del Diseño Inteligente a la teoría de la evolución.

Según el profesor de bioquímica de la Universidad de Lehigh, Pennsylvania, Michael J. Behe, en su obra Darwin’s Black Box: the biochemical challenge to evolution (La caja negra de Darwin: el desafío bioquímico a la evolución, The Free Press, New York, 1996), en la naturaleza existen sistemas tan complejos que no pueden explicarse por la acumulación gradual de pequeña mutaciones aleatorias. Algunos de ellos requieren una estructura mínima para ser funcionales. Es lo que Behe denomina sistemas “irreduciblemente complejos”: si a una trampa para ratones le quitamos la pequeña varilla que contiene el muelle que finalmente disparará la trampa, deja de ser funcional y se transforma en algo inservible. Es decir, la estructura básica de una trampa para ratones funcional es un sistema irreduciblemente complejo, que no puede disminuir su complejidad sin perder su función. La célula es un sistema biológico de base bioquímica que es irreduciblemente complejo y que contiene a su vez múltiples subsistemas irreduciblemente complejos, como el flagelo o la cadena bioquímica de coagulación. Es ,en definitiva, algo que Charles Darwin, por las limitaciones técnicas de su época, no pudo observar en detalle, tal y como sí que puede hacerse hoy, y por eso Behe dice que la célula es la “caja negra” de Darwin.

Behe afirma que estos sistemas irreduciblemente complejos se explican mejor por la acción de un agente inteligente externo que por la acción de un proceso no dirigido como la selección natural.

Una explicación científica
Escasamente dos años después del trabajo de Behe, en septiembre de 1998, el matemático de la Universidad de Baylor, William A. Dembski, publicó su trabajo The design inference (La inferencia de diseño, Cambridge University Press, 1998) dentro de la colección, editada por la Universidad de Cambridge, titulada Cambridge Studies in Probability, Induction and Decision Theory. La obra de Dembski responde a la pregunta de cómo podemos identificar un suceso ocasionado por una causa inteligente y distinguirlo de uno ocasionado por causas naturales no dirigidas. En otras palabras, si carecemos de una teoría causal, ¿cómo podemos determinar si actuó o no una causa inteligente?

La respuesta que da Dembski es en realidad una filosofía de la probabilidad. En su libro Dembski introduce lo que él denomina el “filtro explicativo”, es decir, un método por el cual el azar es descartado cuando un suceso altamente improbable se ajusta a un patrón discernible, que se da independientemente del evento en sí. Según Dembski, un patrón se da independientemente de un suceso si podemos formular ese patrón sin información del suceso en sí.

Dembski denomina probabilidad “específica” a la probabilidad concomitante con un patrón determinado, y formula en consecuencia la Ley de las Pequeñas Probabilidades: un suceso específico de baja probabilidad no sucede por azar. Según Dembski, este concepto es útil a la hora de detectar diseño y por tanto resulta de utilidad en múltiples campos, como las ciencias forenses, la investigación policial o del fraude en los seguros, los criptógrafos, los investigadores del programa de búsqueda de inteligencia extraterrestres, y también para los teólogos que afirman que la fina regulación del universo busca posibilitar la vida humana.

Para Dembski, el “diseño” quiere decir que no hay “ni regularidad ni azar”. Si encontramos algo que no podemos explicarnos aplicando una ley natural, y que tampoco tiene sentido explicar como mero producto del azar, entonces eso debe obedecer al “diseño”. Decir que algo está “diseñado” equivale a decir que exhibe un cierto tipo de patrón, de manera que Dembski propone un proceso de tres pasos para ir desde el “diseño” hasta el “diseñador inteligente”: actualización, exclusión y especificación. En uno de sus primeros artículos tituladoCiencia y diseño, publicado en 1998, Dembski lo explica así:

“¿Qué significa que un patrón es adecuado para inferir un diseño? Esto no ocurre con cualquier patrón. Algunos patrones pueden emplearse con justicia para inferir diseño mientras que otros no lo hacen. Es fácil aquí ver la idea básica. Supongamos que un arquero se encuentra a 50 metros de una gran pared, con el arco y las flechas en su mano. La pared digamos que es lo suficientemente grande como para que el arquero irremediablemente acierte. Supongamos ahora que cada vez que el arquero dispara una flecha, pinta un círculo en torno a la flecha de manera que ésta queda en el centro. ¿Qué puede concluirse de esta situación? Respecto a la puntería del arquero, absolutamente nada. Sí, aparecerá un patrón, pero este patrón surge sólo después de que la flecha haya sido lanzada. El patrón es puramente circunstancial.

Pero supongamos que el arquero pinta un blanco fijo en la pared y entonces le dispara. Supongamos que el arquero lanza cien flechas y cada vez hace un blanco perfecto. ¿Qué puede concluirse de ésta situación? Frente a esta segunda situación estamos obligados a inferir que nos encontramos ante un arquero de nivel mundial, uno de cuyos tiros no puede explicarse con justicia por azar, sino más bien por la habilidad del arquero y su destreza. La habilidad y la destreza son lógicamente ejemplos de diseño.”


En general, la obra de Dembski concluye que la vida misma es un suceso altamente improbable, que se ajusta a un patrón discernible y que sirve por sí misma como evidencia del Diseño Inteligente.

Esto no es “creacionismo”
Resulta necesario subrayar, contra lo que se ha dicho en múltiples ocasiones, que la teoría del Diseño Inteligente no es “creacionismo”, sino simplemente un esfuerzo para detectar empíricamente si el “diseño aparente” que se ve en la naturaleza, admitido virtualmente por todos los biólogos, es en verdad diseño (el producto de una causa inteligente) o simplemente el producto de un proceso no direccionado, como la selección natural, actuando sobre variaciones aleatorias. El creacionismo está enfocado a la defensa de una interpretación literal del relato del Génesis, incluyendo la creación de la tierra por el Dios Bíblico hace unos cuantos miles de años. A diferencia del creacionismo, la teoría científica del Diseño Inteligente es agnóstica con respecto a la fuente del diseño y no pretende defender la literalidad del Génesis, la Biblia o cualquier otro texto sagrado. Los críticos honestos del Diseño Inteligente reconocen la diferencia entre éste y el creacionismo. Así, el historiador de la ciencia de la Universidad de Wisconsin Ronald Numbers es un crítico del Diseño Inteligente, pero está “de acuerdo en que la etiqueta creacionista es imprecisa cuando se refiere al movimiento por el Diseño Inteligente”. Esta imprecisión en el lenguaje, a cuenta de autores que en otros campos hilan realmente muy fino, evidencia una estrategia retórica de los darwinistas que desean deslegitimar la teoría del diseño sin darle mérito alguno. En palabras del propio Numbers “es la vía más sencilla de desacreditar al Diseño Inteligente” (Richard Ostling, Associated Press, 14 Marzo 2002.)

Pese a que el Diseño Inteligente no está comprometido con ninguna literalidad de los textos religiosos ni tampoco con la defensa de un credo específico, ha conseguido reintroducir de nuevo la teleología en la ciencia, abriendo así las puertas a la presencia del Dios creador. Además, ha conseguido arrojar la duda sospechosa acerca de la presunta base fáctica de la visión materialista de la naturaleza, algo que muchos dan como un presupuesto demostrado. Son éstos dos crímenes difícilmente perdonables por los muchos sectarios que pululan por el mundo de las ideas. A pesar de ello, hoy la teoría del Diseño Inteligente afirma cada vez más su poderío en los escritos de multitud de científicos, principalmente norteamericanos, y en la red de contactos tejida por elDiscovery Institute, a través de sus oficinas centrales en Seattle y en Washington D.C.

Por todo ello, el conocimiento del Diseño Inteligente es una de las grandes aventuras intelectuales del siglo XXI, algo que, en definitiva, todo aquel que manifieste una mínima curiosidad intelectual no podrá dejar de conocer.


sábado, 21 de noviembre de 2009

Entrevista a Michael Behe

Fuente:

Desde el Exilio

En español:
1. – ¿Cuánto hay de ciencia y cuánto de religión en el Movimiento del Diseño Inteligente? ¿Dónde se separan ciencia y fe y dónde confluyen? ¿No es quizás el conflicto entre ambas un falso conflicto?

La mayor parte de las personas que apoyan mucho el diseño inteligente son creyentes religiosos. Sin embargo, la evidencia en favor del diseño inteligente es toda ella evidencia científica, empírica, tal como la estructura de la maquinaria molecular de la que la célula está llena.
En mi opinión “fe” es confianza en una persona o idea tal que, aun cuando las circunstancias puedan ordinarimente poner en cuestión el juicio sobre esa persona o idea, uno retiene esa confianza, pensando que información futura la justificará. Tanto los científicos como los creyentes religiosos (que son grupos que se solapan) muestran fe en ciertas personas e ideas, de modo que la idea de que ciencia y fe están separadas es engañosa.

2. – Hemos conocido algunos conspicuos ejemplos de lo que usted denomina “complejidad irreducible”, tales como la trampa para ratones, el ojo o el flagelo bacteriano. ¿Podría por favor describirnos algunos más, en detalle?
Entro en más detalles en mi último libro, “The Edge of Evolution”. Allí describo experimentos y observaciones sobre microorganismos que hna salido a la luz en el último decenio. Como los microoganismos se reproducen con rapidez en números astronómicos, nos dan una idea clara de lo que la evolución podría hacer con animales mayores en cientos de millones de años. Muestro que la gran mayoría de las mutaciones “beneficiosas” que estos microoganismos han experimentado han resultado ser mutaciones degradativas, en las que un gen es destruído o su función queda disminuída. . No hay ningún atisbo de la construcción de nueva y compleja maquinaria molecular. Considero esto una demostración fuerte de que los procesos darwinianos no pueden dar cuenta de las sofisticadas máquinas moleculares que llenan la célula.

3. – Nos ha hablado de la Caja Negra de Darwin, la cual se ha abierto parcialmente según hemos ido conociendo más sobre los procesos moleculares. ¿Diría que está definitivamente abierta, o hasta que punto?
La célula —a la que llamo la caja negra de Darwin, porque Darwin y sus contemporáneos no sabían qué contenía— ha sido abierta por la ciencia en el pasado medio siglo hasta un punto notable. Sin embargo, aún estamos aprendiendo cosas nuevas acerca de la célula, y descubriendo nuevos sistemas complejos que necesita para funcionar. Lo importante es que el nuevo conocimiento no hace menos complejos los descubrimientos pasados. Antes bien esa complejidad permanece, a la vez que se descubre aún más complejidad. Asi pues, en mi opinión, la evidencia en favor del diseño, y en contra del darwinismo, se ha fortalecido mucho con el progreso de la ciencia.

4. – Richard Dawkins y otros famosos ateístas han comenzado una campaña muy controvertida en el Reino Unido, animando al ateísmo desde anuncios en autobuses. Esta campaña se ha extendido a otros lugares, entre ellos España, mi país. ¿Qué opinión le merece el mensaje que difunden: “Dios probablemente no existe”?
Bueno, a mí me dice que Dawkins y sus asociados no son los científicos de cabeza fría y completamente racionales que a menudo se supone que son. Al contrario, tienen fuertes sentimientos sobre cómo quieren que sea el mundo. Dawkins quiere que no haya Dios. No quiere que la realidad sea así. Sin embargo, entiendo su interés en el asunto. La existencia de Dios es la cuestión más importante de todas. Al menos Dawkins lo reconoce.

5. – No es científico partir de la negación de Dios. ¿No sucede lo mismo con su afirmación? ¿No es Dios, quizás, una medida de nuestra ignorancia, reine o no sobre el Cosmos?
La existencia de Dios no es una cuestión científica, es una cuestión filosófica. Sin embargo, ciertos rasgos del universo entran en nuestros pensamientos acerca de Dios. Por ejemplo, la propia existencia, así como la presencia de vida, y la capacidad humana de razonar. Estos son hechos empíricos sobre el universo que, aunque no “demuestran” a Dios en un sentido científico, son fuertemente consistentes con la existencia de Dios.

6. – ¿Cree que la religión es un cimiento para la moral? ¿Cree que una sociedad ateísta podría ser una sociedad sin valores?
Sí, sí que pienso que la religión apoya el comportamiento moral (aunque no garantiza que los creyentes se comportarán siempre de una manera moral). Pienso que una sociedad verdaderamente atea podría tener valores, pero serían los valores de las personas en el poder, que reflejarían sus propios intereses.

7.- ¿En qué está trabajado ahora? ¿Cuál es su mayor reto intelectual? ¿Cuál el misterio que sueña con desvelar?
Ahora mismo estoy trabajando en conseguir una subvención para llevar a cabo investigación relevante para el diseño inteligente. Mi máximo reto intelectual es hallar maneras de tratar con los conceptos erróneos sobre el diseño inteligente ampliamente difundidos tanto entre la comunidad científica como entre el público. Pienso que la ciencia ya ha desvelado el mayor misterio: cómo funciona la vida (aunque por supuesto queda mucho por descubrir). Pienso que la cuestión más interesante a resolver ahora es si puede construirse vida desde cero, con productos químicos sintetizados en un laboratorio. Si eso es cierto, puede significar al menos materia viva simple más la información necesaria para obtener las dsposiciones de materia que se se encuentran en la célula. Algunos laboratorios ya están trabajando en esto, así que podríamos tener una respuesta en algunos años.

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En inglés:
1. – How much of science and how much of religion exists in the Intelligent Design Movement? Where are science and faith separated and, where do they come together?Is maybe the conflict between both of them, maybe a false conflict?
Most of the people who are very supportive of intelligent design are religious believers. However, the evidence for intelligent design is all scientific, empirical evidence, such as the structure of the molecular machinery that fills the cell.
In my view “faith” is confidence in a person or idea, so that even if circumstances might ordinarily call into question your judgment about that person or idea, you retain your confidence, thinking that future information will vindicate it. Both scientists and religious believers (which are an overlapping group) exhibit faith in certain persons and ideas, so the idea that science and faith are separate is misleading.

2. – We have come to know some conspicuous examples of what you denominate “irreductible complexity”, like the mouse trap, the eye or the bacterial flagellum. Could you please describe some more to us, in more detailed terms?
I go into more detail in my newer book, “The Edge of Evolution.” There I describe experiments and observations about microorganisms that have come to light in just the past decade. Because microorganisms reproduce rapidly in astronomical numbers, they give us a clear idea of what evolution could do with larger animals over hundreds of millions of years. I show that the great majority of “beneficial” mutations these microorganisms have gained have turned out to be degradative mutations, where a gene is destroyed or rendered less functional. There is no hint of the building of any new, complex molecular machinery. I regard this as a strong demonstration that Darwinian processes cannot account for the sophisticated molecular machines that fill the cell.

3. – You have mentioned to us “Darwin’s black box”, which is in a way, partially open, as we come to know more about molecular processes; is it possible for you to say it is definetely open, or up to which degree?
The cell — which I call Darwin’s black box, because Darwin and his contemporaries did not know what the cell contained — has been opened up to a remarkable degree by science in the past half century. However, we are still learning new things about the cell, and discovering new complex systems that are required for it to function. The important point is that past discoveries are not being made less complex by our new knowledge. Rather, that complexity remains, while even more is discovered. Thus in my view the evidence for design, and against Darwinism, has grown much stronger with the progress of science.

4. – Richard Dawkins and other well known atheists started a really controversial campaign in the United Kingdom, appealing to atheism, in announcements placed in buses. This has spreaded and extended over borders, even reaching Spain, my homeland. What is your opinion about this circulating message that states: “God probably does not exist”?
Well, it shows to me that Dawkins and his associates are not the cool-headed, utterly rational scientists that they are often made out to be. Rather, they have strong feelings about the way they want the world to be. Dawkins wants there to be no God. He does not want reality to be like that. Nonetheless, I understand his interest in this subject. The existence of God is the most important question there is. At least Dawkins recognizes that.

5. – It is really not that scientific starting off from the negation of God. It is not also the starting off from his affirmation? Is not God, perhaps, a measurement of our ignorance, reigns or not on the Cosmos?
The existence of God is not a scientific question, it is a philosophical question. However, certain features of the universe enter into our thoughts about God. For example, existence itself, as well as the presence of life, and the ability of humans to reason. Those are all empirical facts about the universe which, although they do not “prove” God in a scientific sense, they are strongly consistent with the existence of God.

6. – Do you think that religion is sustenance for the moral? Do you think that an atheistic society could be a society without values?
Yes, I do think that religion supports moral behavior (although it does not guarantee that believers will always behave in a moral way). I think a truly atheistic society could have values, but they would be the values of the people in power, which would reflect their own self-interest.

7.- What are you working on now? What is your most intellectual challenge? What is the mystery you would dream to uncover?
Right now I’m working on getting a grant to pursue research relevant to intelligent design. My greatest intellectual challenge is to find ways to address the widespread misconceptions about intelligent design among both the scientific community and the public. I think that science has already uncovered the greatest mystery — how life works (although of course much remains to be discovered). I think the most interesting question to be answered now is whether life can be built from scratch, with chemicals synthesized in a laboratory. If that is true then it may mean that at least simple life matter plus the information needed to produce the arrangements of matter found in the cell. Some laboratories are already working on that question, so we may have an answer in a few years.

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The Diseño Inteligente (entrevista a Michael Behe) by Desde el Exilio, unless otherwise expressly stated, is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial 2.0 Germany License

Máquinas Moleculares

Respaldo Experimental para la Inferencia de Diseño

Por: Michael Behe (Es el autor del libro La Caja Negra de Darwin: El Desafío Bioquímico a la Evolución)

Una Serie de Ojos
¿Cómo vemos? En el siglo XIX la anatomía del ojo se conoció con lujo de detalles y los sofisticados mecanismos que emplea para proveer un retrato exacto del mundo exterior sorprendió a todos los que estaban familiarizados con ellos. Los científicos del siglo XIX observaron correctamente que si una persona fuera tan desafortunada como para perder uno de las muchas funciones integradas, tales como la lente, el iris o los músculos oculares, el resultado inevitable sería una pérdida severa de visión o la ceguera. Por esta razón se concluyó que el ojo sólo funcionaría si se encontraba casi intacto.

Cuando Carlos Darwin estaba considerando posibles objeciones a su teoría de la evolución por la selección natural, él presentó en su libro El Origen de las Especies una discusión sobre el tema del ojo en la sección del libro titulada adecuadamente “Órganos de Extrema Perfección y Complejidad”. Él se dio cuenta de que si en una generación un órgano con la complejidad del ojo apareciera súbitamente, el hecho sería equivalente a un milagro. De alguna manera, para que la evolución darwininiana sea creíble, la dificultad que el público tenía en visualizar la formación gradual de órganos complejos tenía que ser removida.

Darwin tuvo éxito brillantemente, no describiendo los pasos que la evolución pudo haber usado en construir el ojo, sino más bien identificando a una variedad de animales que se conocía tenían ojos de diferente complejidad, desde una mancha sensitiva a la luz hasta el complejo ojo de los vertebrados, y sugiriendo que la evolución del ojo humano pudo haber tenido órganos semejantes como estadíos intermedios en su formación.

Pero la pregunta persiste. ¿Cómo vemos? Aunque Darwin fuera capaz de persuadir a una buena parte del mundo que un ojo moderno podría haberse producido gradualmente a partir de estructuras mucho más simples, él ni siquiera intentó explicar cómo la sencilla mancha sensitiva a la luz, que servía como punto de partida, funcionaba. Cuando Darwin discutió el ojo obvió la cuestión de su mecanismo último(1):

"Cómo un nervio vino a ser sensible a la luz a penas nos interesa más que cómo surgió la vida misma".

Él tenía una excelente razón para declinar contestar esa pregunta: La ciencia del siglo XIX no había progresado hasta el punto de que el asunto ni siquiera pudiera ser abordado. La pregunta de cómo funciona el ojo —o sea, qué sucede cuando un fotón de luz impacta la retina— simplemente no podía ser contestado en esa época. De hecho, ninguna pregunta respecto al mecanismo de la vida podía ser contestado en esa época. ¿Cómo los músculos de los animales causan movimiento? ¿Cómo funciona la fotosíntesis? ¿Cómo se extrae la energía de la comida? ¿Cómo combate el cuerpo la infección? Nadie lo sabía.

"Calvinismo" Ahora bien, parece ser una característica de la mente humana que, cuando no está restringida por el conocimiento de los mecanismos de un proceso, entonces le parece fácil imaginarse procesos sencillos que conduzcan de la “no función” a la “función”. Un divertido ejemplo de esto lo podemos ver en la tirilla cómica de Calvin y Hobbes. El pequeño Calvin siempre se encuentra teniendo aventuras en compañía de su tigre Hobbes, metiéndose a una caja y haciendo viajes al pasado, o tomando una pistola de rayos de juguete y “transmogificándose” a sí mismo en varias formas de animales, o, nuevamente, usando una caja como un duplicador y haciendo copias de sí para poder enfrentar a los poderes mundiales tales como su mamá y su profesores. Un niño pequeño como Calvin encuentra fácil imaginarse que una caja pueda volar como un avión (o algo semejante), porque Calvin no conoce cómo es que funcionan los aeroplanos.

Un buen ejemplo en el mundo biológico de los cambios complejos con semejanza de procesos sencillos lo es la creencia en la generación espontánea. Uno de los principales proponentes de la teoría de la generación espontánea a mediados del siglo XIX lo fue Ernst Haeckel, un gran admirador de Darwin y un ardiente propulsor de su teoría. Desde la visión limitada de las células que ofrecían los microscopios de entonces, Haeckel creía que la célula era un “sencillo grumo de una combinación albuminosa de “carbón”(2), no muy diferente de un pedazo de gelatina microscópica. De modo que le pareció a Haeckel que una forma de vida tan sencilla podría ser reproducida con facilidad a partir de material inorgánico. En el año 1859, el año de la publicación de “El Origen de las Especies”, un barco explorador, el H.M.S. Cyclops, obtuvo del fondo del mar un fango de apariencia curiosa. Eventualmente Haeckel observó esta sustancia y pensó que se asemejaba mucho a algunas células que había visto en el microscopio. Entusiasmado, trajo esto a la atención de Thomas Henry Huxley, gran amigo y defensor de Darwin. Huxley también quedó convencido que era “Urschleim” (protoplasma), el progenitor mismo de la vida, y Huxley nombró al fango Bathybus Haeckelli, en honor al eminente proponente de la abiogénesis. La arcilla no creció. En años posteriores, con el desarrollo de nuevas técnicas bioquímicas y microscopios mejorados, se reveló la complejidad de la célula. Se demostró que los “sencillos grumos” contenían miles diferentes tipos de moléculas orgánicas, proteínas, ácidos nucleicos, muchas distintas estructuras subcelulares , compartimientos especializados para procesos especializados, y una extremadamente complicada arquitectura. Mirando atrás con la perspectiva de nuestro tiempo, el episodio del “Bathybius Haeckelli” puede parecer tonto o hasta vergonzoso, pero no debería verse así. Haeckel y Huxley se comportaron normalmente, como Calvin, ya que no estaban conscientes de la complejidad de la células, ellos pensaron que era fácil creer que las células se originaban del simple barro.

A través de la historia ha habido muchos otros ejemplos, similares al de Haeckel, Huxley y la célula, donde una pieza clave de un rompecabezas científico específico se hallaba más allá del entendimiento de la época. En ciencia, existe un término peculiar para una máquina o estructura o proceso que hace algo, pero cuyo mecanismo por el cual logra hacerlo es desconocido: se le llama una “caja negra”. En los tiempos de Darwin toda la Biología era una caja negra: no sólo la célula, o el ojo, o la digestión, o la inmunología, sino toda estructura y función porque, en última instancia, nadie podía explicar cómo ocurrían los procesos biológicos.

Ernst Mayr, el prominente biólogo, historiador y fuerza impulsadora de la síntesis neodarwiniana, señaló que(3):

"Cualquier revolución científica tiene que aceptar toda suerte de “cajas negras”, porque, si tuviéramos que esperar a que todas las cajas negras se abriesen, nunca podríamos tener ningún avance conceptual".

Esto es cierto. Pero en días pasados, cuando las cajas negras se abrían, la ciencia, y a veces todo el mundo, parecían cambiar. La Biología ha progresado enormemente debido al modelo propuesto por Darwin. Pero las cajas negras que Darwin aceptó están siendo abiertas ahora y nuestra visión del mundo vuelve a ser sacudido.

Proteínas Para poder entender la base molecular de la vida es necesario entender cómo es que esas cosas llamadas “proteínas” funcionan. Aunque la gente piensa en proteína como algo que se come (uno de los principales grupos alimenticios), cuando están en el cuerpo de un animal o de una planta no ingeridos sirven un propósito diferente. Las proteínas son la maquinaria de los tejidos vivos que construyen las estructuras y que llevan a cabo las reacciones químicas necesarias para la vida. Por ejemplo, el primero de varios pasos necesarios para la conversión del azúcar a formas de energía biológicamente utilizables se lleva a cabo por una proteína llamada hexoquinasa. La piel está hecha en su mayoría de una proteína llamada colágeno. Cuando la luz llega a su retina ésta interactúa con una proteína llamada rodopsina. Como puede observarse aún en este pequeño conjunto de ejemplos, las proteínas llevan a cabo funciones sorprendentemente diversas. Sin embargo, en general, una determinada proteína puede desarrollar una o pocas funciones: la rodopsina no puede formar piel y el colágeno no interactúa con la luz para producir las visión. Por esta razón una célula típica contiene miles y miles de proteínas diferentes para llevar a cabo las muchas tareas necesarias para la vida, de la misma manera que en el taller del carpintero hallaremos diferentes clases de herramientas para sus variadas tareas.

¿A qué se asemejan esas versátiles herramientas? La estructura básica de las proteínas es bastante simple: son cadenas formadas mediante la unión de unidades llamadas aminoácidos (ácidos amínicos). Aunque la cadena de proteína puede consistir desde 50 hasta 1000 aminoácidos, cada posición puede contener sólo uno de los 20 diferentes aminoácidos. En este respecto son como las palabras: las palabras pueden ser de diferente longitud pero están hechas de un conjunto de sólo 26 letras. Ahora bien, una cadena de aminoácidos no está flotando en la célula al garete, más bien se dobla formando una estructura específica que puede ser muy diferente para otros tipos de proteínas. Dos cadenas de aminoácidos diferentes —dos diferentes proteínas— pueden doblarse para formar estructuras tan específicas y diferentes entre sí como específicas y diferentes entre sí son una sierra y una llave inglesa. Y, como las herramientas en el hogar, si la forma de las proteínas se distorsionada significativamente, entonces fallarán en cumplir su tarea.


La Visión del Hombre
En general, al nivel molecular los procesos biológicos son llevados a cabo por una red de proteínas, cada una de las cuales realiza una tarea particular en una cadena.

Retornemos a la pregunta, ¿cómo vemos? Aunque para Darwin el evento primario de la visión era una caja negra, a través del esfuerzo de muchos bioquímicos la contestación a la pregunta de la vista parece estar a nuestro alcance.(4) Cuando la luz llega a la retina, un fotón es absorbido por una molécula orgánica llamada 11-cis-retinal, causando que ésta se reorganice en picosegundos y se convierta en trans-retinal. Este cambio en forma de las moléculas retinales fuerza un cambio correspondiente en la forma de la proteína rodopsina, a la que está firmemente ligada. Como consecuencia de la metamorfosis en la proteína, la conducta de la proteína cambia de manera muy específica. La proteína alterada puede ahora interactuar con otra proteína llamada transducina. Antes de asociarse con la rodopsina, la transducina está muy ligada a una pequeña molécula orgánica llamada GDP, pero cuando se une a la rodopsina el GDP se disocia de la transducina y una molécula llamada GTP, muy parecida a pero críticamente diferente de GDP, se enlaza con la transducina. El intercambio de GDP por GTP en el complejo de tranducina-rodopsina altera su conducta. La GTP-tranducina-rodopsina se liga a una proteína llamada fosfodiesterasa, localizada en el lado interno de la membrana celular. Cuando esto ocurre la fosfodiesterasa adquiere la habilidad de descomponer una molécula llamada GMPc. Inicialmente hay abundancia de moléculas de GMPc en la célula, pero la acción de la fosfodiesterasa baja la concentración de GMPc. La activación de la fosfodiesterasa puede asemejarse al remover el tapón en la tina de baño, bajando el nivel del agua.

Fig. 1 Elementos necesarios para la visión.

Una segunda proteína en la membrana que se liga al GMPc, llamada un canal iónico, puedes ser concebida como una puerta de entrada especial que regula el número iónico de sodio en la célula. El canal iónico normalmente permite que iones de sodio entren a la célula mientras que otra proteína diferente los bombea activamente hacia afuera. La acción dual del canal de ion y de la bomba de proteínas mantiene el nivel de sodio dentro de la célula dentro de unos niveles específicos. Cuando la concentración de GMPc es reducida de su valor normal por el rompimiento realizado por la fosfodiesterasa, muchos canales se cierran, resultando en una reducción de la concentración celular de los iones de sodio (de carga positiva). Esto provoca un desequilibrio de cargas entre ambos lados de la membrana celular lo que, finalmente, causa una corriente eléctrica que será transmitida por el nervio óptico hasta el cerebro. El resultado, cuando es interpretado por el cerebro, es la percepción visual.

Si la bioquímica de la visión estuviera limitada a las reacciones mencionadas arriba, la célula agotaría rápidamente su provisión de 11-cis-retinal, y GMPc, así como de iones de sodio. Por lo tanto se necesita un sistema para limitar la señal que se genera y para restaurar la célula a su estado original. Existen varios mecanismos para este propósito. Normalmente, en la oscuridad, el canal iónico, también permite que iones de calcio, además de los de sodio, entren a la célula. El calcio es bombeado hacia a fuera de ésta por una proteína diferente, de modo que se mantenga una concentración de calcio constante dentro de la célula. Sin embargo, cuando los niveles de GMPc bajan, cerrando el canal iónico y disminuyendo la concentración de sodio, la concentración de calcio también disminuye. La enzima fosfodiesterasa, que destruye el GMPc, es grandemente ralentizada a concentraciones bajas de calcio. Además, una proteína llamada guanilatociclasa comienza a volver a sintetizar el GMPc cuando los niveles de calcio comienzan a bajar. Mientras tanto, mientras todo esto está sucediendo, la proteína metarrodopsina II es modificada químicamente por una encima llamada rodopsinaquinasa, que coloca un grupo fosfato en su sustrato. La rodopsina modificada es entonces unida por una proteína denominada arrestina, que previene que la rodopsina continúe estimulando (activando) la transducina. De esta manera la célula contiene mecanismos para limitar la señal amplificada desencadenada por un fotón.

Fig. 2 Animación del efecto de un fotón sobre una molécula de rodopsina.

El transretinal eventualmente se separa de la molécula de rodopsina y tiene que ser reconvertida a 11-cisretinal y, nuevamente, ligado a una opsina para regenerar la rodopsina para otro ciclo visual. Para lograr esto, el transretinal es primeramente modificado químicamente por una enzima para convertirla en transretinol, una forma que contiene dos átomos adicionales de hidrógeno. Una segunda enzima entonces isomeriza la molécula a 11-cisretinol. Finalmente, una tercera enzima remueve los átomos de hidrógeno anteriormente añadidos para formar 11-cisretinal, y el ciclo es completado.


Para Explicar la Vida
Aunque no se han citado aquí muchos detalles de la bioquímica de la visión, hemos pretendido demostrar con este vistazo que, últimamente, esto es lo que significa “explicar” la visión. Éste es el nivel de explicación que la ciencia biológica eventualmente debe perseguir. Para poder decir que se comprende alguna función, se deben dilucidar todos los pasos relevantes en el proceso. Los pasos relevantes en el proceso biológico ocurren, en última instancia, al nivel molecular, de manera que la explicación satisfactoria de un proceso biológico, tales como la vista, la digestión o la inmunidad, deben incluir una explicación molecular. Ahora que la caja negra de la visión ha sido abierta, ya no es suficiente, una “explicación evolucionista” para aclarar “solamente” las estructuras anatómicas de los ojos como un todo, como hizo Darwin en el siglo XIX y como los propagandistas de la evolución hacen hoy. La anatomía es, sencillamente, irrelevante. También lo es el registro fósil. No importa si el registro fósil es o no consistente con la teoría evolucionista, como no importaba en la física que la teoría de Newton fuese consistente con la experiencia cotidiana. El registro fósil no tiene nada que decirnos sobre, digamos, cómo las interacciones entre el 11-cisretinol con la rodopsina, la transducina y la fosfodiesterasa podrían haberse desarrollado paso a paso. Tampoco los patrones de biogeografía importan, o la genética de poblaciones, o las explicaciones que la teoría de la evolución ha ofrecido para explicar los órganos rudimentarios o la abundancia de especies. “Cómo es que el nervio viene a ser sensitivo a la luz difícilmente nos importan más que cómo se originó la vida misma”, dijo Darwin el en siglo XIX. Pero ambos fenómenos han atraído el interés de la bioquímica moderna. La historia de la lenta parálisis de investigación del origen de la vida es muy interesante, pero no tenemos espacio para comentarlo aquí. Es suficiente señalar que actualmente los estudios del origen de la vida se han disuelto en una cacofonía de modelos en conflicto, cada uno poco convincente, seriamente incompleto e incompatible con los demás modelos. En privado aún la mayoría de los biólogos evolucionistas admitirán que la ciencia no tiene explicación para el origen de la vida.(5)

El propósito de este trabajo es el de demostrar que los mismos problemas que acosan la investigación sobre el Origen de la Vida, también lo hacen con los esfuerzos para explicar cómo pudo venir a existir cualquier sistema bioquímico complejo. La Bioquímica ha revelado un mundo molecular que resiste tenazmente ser explicado por el mismo sistema que ha sido aplicado por largo tiempo al nivel de todo el organismo. Ninguna de las cajas negras de Darwin —el origen de la vida o el origen de la visión u otro sistema bioquímico complejo— ha sido demostrado por su teoría.

Complejidad Irreductible
En el Origen de la Especies Darwin dijo:(6)

"Si se pudiera demostrar que cualquier órgano complejo existió que no pudiera haber sido formado por numerosas y sucesivas modificaciones pequeñas, mi teoría se vendría abajo completamente".

Un sistema que llena los requisitos de Darwin es uno que exhibe complejidad irreductible. Por complejidad irreductible quiero significar a un único sistema compuesto de varias partes que interactúan entre sí y que contribuyen a su función básica, y donde la eliminación de cualquiera de estas partes provoca que el sistema deje de funcionar. Un sistema irreductiblemente complejo no puede ser producido gradualmente por modificaciones leves sucesivas de un sistema precursor, ya que cualquier precursor de un sistema irreductiblemente complejo, por definición, no funciona. Ya que la selección natural requiere una función para seleccionar, un sistema biológico irreductiblemente complejo, si es que existe tal cosa, tendría que surgir como una unidad integrada para tener algo sobre lo que actuar. Es casi universalmente admitido que tal súbito evento sería irreconciliable con el gradualismo que Darwin propuso. En este punto, sin embargo, “irreductiblemente complejo” es sólo un término cuyo poder reside principalmente en su definición. Debemos ahora preguntarnos si alguna cosa real es de hecho complejamente irreductible, y, si lo hay, preguntarnos si también existe algún sistema biológico irreductiblemente complejo. Considere la ratonera (Figura 3). Las ratoneras que mi familia utiliza en nuestro hogar para lidiar con los indeseables roedores, consisten de una serie de partes. Éstas son: (1) una plataforma plana de madera que sirve como base; (2) un “martillo” de metal que realiza la acción propiamente de aplastar al ratoncito; (3) un resorte de metal con extremos extendidos que ejercen presión sobre la plataforma y el martillo cuando la ratonera está “cargada”; (4) un “gatillo” sensible que se activa cuando se le ejerce una leve presión y (5) una barra de metal que mantiene en su posición al martillo cuando la ratonera está cargada y que conecta con el gatillo. También hay grapas y tornillos que mantienen al sistema en su sitio.

Fig. 3 Una ratonera. Si falta cualquiera de sus partes, la ratonera no funciona.

Si uno de los componentes de la ratonera (la base, el martillo, el resorte, el gatillo o la barra de metal) falta, entonces la trampa no funciona. En otras palabras, la sencilla pequeña ratonera no tiene la capacidad de capturar al ratón hasta que todas las partes están en su lugar.

Porque la ratonera está necesariamente compuesta de diferentes partes, es “irreductiblemente compleja”. Por lo tanto, existe un sistema irreductiblemente complejo.

Máquinas Moleculares
Ahora, ¿existe algún sistema bioquímico que sea irreductiblemente complejo? Sí, de hecho existen muchos. Anteriormente hablamos sobre las proteínas. En muchas estructuras biológicas las proteínas son sencillamente componentes de máquinas moleculares aún mayores. Como el tubo, los alambres, tuercas y tornillos en el caso del aparato de televisión, muchas proteínas son partes de estructuras que sólo funcionan cuando básicamente todos los componentes están ensamblados. Un buen ejemplo de esto lo es el cilio.(7)

Los cilios son organelos parecidos a cabellos que existen en la superficie de las células de muchos animales y plantas inferiores. Estos sirven para mover líquido sobre la superficie de la célula o para “remar”, moviendo células individuales a través del líquido. En el hombre, por ejemplo, las

células epiteliales que recubren el tracto respiratorio poseen (cada célula) unos 200 cilios que se agitan sincrónicamente para mover la mucosidad hacia la garganta para su eliminación.

Fig. 4 Vista seccional de un cilio.

Cada cilio está compuesto de un grupo de fibras cubierto por una membrana, que se llama axonema. Un axonema contiene un anillo de 9 microtúbulos dobles rodeando a dos microtúbulos centrales. Cada doblete periférico consiste de un anillo de 13 filamentos (sub-fibra A) fundidos a otra parte compuesta de 10 filamentos (sub-fibra B). Los filamentos de los microtúbulos están compuestos por dos proteínas llamadas alfa y beta - tubulina. Los 11 microtúbulos que forman el axonema se mantienen juntos por tres tipos de conectores: Las sub-fibras A están unidas a los microtúbulos centrales por conexiones radiales [como los de las bicicletas]; los dobletes periféricos adyacentes están unidos por conectores que consisten de una proteína altamente elástica llamada nexina y los microtúbulos centrales están unidos por un puente conector. Finalmente, cada sub-fibra A tiene dos “brazos”, uno exterior y otro interior, ambos conteniendo la proteína “dineína”.

Fig. 5a Animación de un cilio.

Pero, ¿cómo trabaja el cilio? Los experimentos indican que el movimiento ciliar resulta del “correr” de los brazos de “dineína” sobre un microtúbulo por encima de una sub-fibra B adyacente de un segundo microtúbulo, de manera que los dos microtúbulos se deslizan alternadamente (Figuras 5a y 5b). Todo esto activado por energía química. Sin embargo, los puentes transversales entre los microtúbulos en un cilio intacto previenen que los microtúbulos adyacentes se deslicen uno sobre el otro más allá de una pequeña distancia. Estos puentes transversales, por lo tanto, convierten al movimiento inducido por la dineína en un movimiento de batido de todo el axonema.

Fig. 5b Dibujo esquemático de parte de un cilio. La transmisión de fuerza de la proteína motor, dineína, pegada a un microtúbulo contra la sub-fibra B de un microtúbulo adyacente, causa que las fibras se deslicen uno sobre la otra, adelantándose alternadamente. La proteína unificadora flexible, nexina, convierte el movimiento deslizante en un movimiento de batido.

Ahora, descansemos y repasemos el trabajo del cilio y consideremos lo que esto implica. Los cilios están compuestos de por lo menos 6 proteínas: alfa-tubulina, beta-tubulina, dineína, nexina, conexiones radiales y una proteína central en puente. Éstas se combinan para desarrollar una tarea, el movimiento ciliar, y todas estas proteínas deben estar presentes para que el cilio funcione. Si las tubulinas están ausentes, entonces los filamentos no se deslizan; si la dineína falta, entonces los cilios se quedan rígidos y quietos; si la nexina o alguna otra de las proteínas conectoras faltan, entonces el axonema se deshace cuando los filamentos se deslicen.

Lo que vemos en el cilio, entonces, no sólo es una profunda complejidad, sino que también es una complejidad irreductible a escala molecular. Recuerde que definimos “complejidad irreductible” como un aparato que requiere varios diferentes componentes para que el todo funcione. Mi ratonera debe tener una base, el martillo, un resorte, y una barra sujetadora, todo funcionando coordinadamente, de modo que la ratonera lleve a cabo su trabajo. De manera similar, el cilio, tal y como está constituido, debe tener los filamentos deslizantes, las proteínas conectoras y las proteínas motoras para que funcione. En la ausencia de alguno de estos componentes, el aparato es inservible. Los componentes del cilio son moléculas específicas. Esto quiere decir que no se pueden invocar aquí “cajas negras”; la complejidad del cilio es final, fundamental. Y, de la misma manera que los científicos (cuando comenzaron a descubrir las complejidades de la célula) se dieron cuenta de lo tonto que es pensar que la vida surgió espontáneamente en un sólo paso o a través de varios pasos desde el fango del océano, de la misma manera nos damos cuenta que el complejo cilio no puede conseguirse en un sólo paso o en una serie de pasos. Pero como la complejidad del cilio es irreductible, entonces no puede tener precursores funcionales. Ya que el cilio irreductiblemente complejo no puede tener precursores funcionales no puede haber sido producido por la selección natural, que requiere de un funcionamiento contínuo. La selección natural es impotente cuando no hay función que seleccionar. Podemos ir más allá y decir que, si el cilio no puede producirse por selección natural, entonces el cilio fue diseñado.

El Estudio de la “Evolución Molecular”
Abundan otros ejemplos de complejidad irreductible, incluyendo aspectos del transporte de proteínas, coagulación de la sangre, ADN circular, transporte de electrones, el flagelo bacteriano, telómeros, fotosíntesis, regulación de la transcripción y mucho más.

Los ejemplos de complejidad irreductible pueden ser encontrados en virtualmente cada página de un libro de texto de bioquímica. Pero si estas cosas no pueden ser explicadas por la evolución darwininiana, ¿cómo ha considerado la comunidad científica estos fenómenos en los últimos cuarenta años?

Un buen lugar para buscar la contestación a esa pregunta lo es el “Journal of Molecular Evolution”. El JME es la revista científica que se comenzó específicamente para tratar el tema de cómo la evolución ocurre al nivel molecular. Tiene un nivel científico alto y es editado por figuras prominentes del campo.

En un número reciente del JME se publicaron once artículos; los once trataban simplemente del análisis de secuencias de proteínas o ADN. Ninguno de los artículos discutía modelos detallados para estructuras intermedias en el desarrollo de estructuras biomoleculares complejas. En los pasados diez años el JME ha publicado 886 trabajos. De estos, 95 discutieron la síntesis química de moléculas que se piensan fueron necesarias para el comienzo de la vida, 44 propusieron modelos matemáticos para mejorar el análisis de las secuencias, 20 trataban de las implicaciones evolutivas de estructuras actuales y 719 eran análisis de secuencias de proteínas o polinucleótidos. Ninguno de los artículos discutió modelos detallados para estructuras intermedias en el desarrollo de estructuras biomoleculares complejas. Esto no es una peculiaridad del JME. No se encuentran trabajos publicados que discutan modelos detallados para estructuras intermedias en el desarrollo de estructuras biomoleculares complejas en las publicaciones profesionales (americanas) National Academy of Science, Nature, Science, the Journal of Molecular Biology o en ninguna otra publicación. Las comparaciones de secuencias dominan mayoritariamente la literatura de la evolución molecular. Pero las comparaciones de secuencias por sí mismas no pueden explicar el desarrollo de sistemas bioquímicos complejos de la misma manera que las comparaciones hechas por Darwin sobre ojos simples y complejos no pudo explicarle cómo funciona la visión. Por lo tanto la ciencia está muda en esta área. Esto quiere decir que cuando inferimos que los sistemas bioquímicos complejos fueron diseñados, no estamos contradiciendo resultados de experimento alguno, no estamos en conflicto con ningún estudio teórico. No hay que cuestionar experimento alguno, pero la interpretación de todos los experimentos debe ser reexaminada ahora, de la misma manera en que los resultados que eran consistentes con una cosmovisión newtoniana tuvieron que ser reinterpretados cuando la dualidad onda-partícula de la materia fue discernida.

Conclusión Se dice con frecuencia que la ciencia debe evitar toda conclusión que suene a lo sobrenatural. Pero esto me parece que constituye una mala lógica y una mala ciencia. La ciencia no es un juego en que se usan reglas arbitrarias para decidir cuáles explicaciones serán admitidas. Más bien, es un esfuerzo de hacer aseveraciones correctas sobre la realidad física Hace tan sólo 60 años atrás que se observó por primera vez la expansión del universo. Este hecho inmediatamente sugirió un evento singular, que, en algún momento del remoto pasado, el universo comenzó a expandirse a partir de un tamaño extremadamente pequeño. Para muchas personas, esta inferencia esta cargada de alusiones a un evento sobrenatural, la creación, el principio del universo. El prominente físico A.S. Eddington probablemente habló por muchos físicos al manifestar su disgusto sobre dicha noción (8):

Filosóficamente, la noción de un comienzo abrupto al actual orden de la Naturaleza me es repugnante, como pienso que lo es para la mayoría; y aún aquellos que darían la bienvenida a una prueba para la intervención de un creador probablemente considerarán que un simple dar cuerda en alguna época remota no es en verdad la clase de relación entre Dios y su mundo que trae satisfacción a la mente.

Sin embargo, la hipótesis del Big Bang fue abrazada por la Física y ha probado ser un paradigma muy fructífero a lo largo de los años. El punto aquí es que los físicos siguieron sus datos a donde parecían llevarles, aún cuando algunos pensaron que el modelo daba apoyo y se acomodaba a la religión. Actualmente, según la bioquímica multiplica los ejemplos de sistemas moleculares fantásticamente complejos, sistemas que aún desaniman aún el intento de explicar su origen, debemos aceptar la enseñanza recibida en la Física. La conclusión del diseño fluye naturalmente de los datos; no debemos alejarnos de esto; debemos enfrentarlo y construir sobre ello.

En conclusión, es importante que nos demos cuenta que no estamos infiriendo el diseño desde lo que no sabemos, sino de lo que sabemos. No estamos infiriendo el diseño como una manera de disponer de una “caja negra”, sino para explicar una caja abierta. Un hombre de una cultura primitiva que ve un automóvil puede asumir que estaba impulsado por el viento o por un antílope escondido bajo el coche, pero cuando abre el capó y ve el motor, inmediatamente se da cuenta de que ha sido diseñado. De la misma manera la bioquímica ha abierto la célula para examinar lo que la hace funcionar y observamos que eso, también, fue diseñado.

Fue un shock para la gente del siglo XIX cuando descubrieron, por observaciones hechas por la ciencia, que muchos aspectos del mundo biológico podían ser adscritos al elegante principio de la selección natural. Es un shock para nosotros en el siglo XX descubrir, por observaciones hechas por la ciencia, que los mecanismos fundamentales de la vida no pueden ser adscritos a la selección natural y que, por lo tanto, fueron diseñados. Pero debemos tratar nuestro shock lo mejor que podamos y seguir adelante. La teoría de una evolución no dirigida ya está muerta, pero el trabajo de la ciencia continúa.

Este artículo fue presentado originalmente en el verano de 1994 en la reunión del C.S. Lewis Society, en la Universidad de Cambridge.
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Referencias.

1.Darwin, Charles (1872) Origin of Species 6th ed (1988), p.151, New York University Press, New York.

2.Farley, John (1979) The Spontaneous Generation Controversy from Descartes to Oparin, 2nd ed, p.73, The JohnsHopkins University Press, Baltimore.

3.Mayr, Ernst (1991) One Long Argument, p. 146, Harvard University Press, Cambridge.

4.Devlin, Thomas M. (1992) Textbook of Biochemistry, pp.938954, WileyLiss, New York.

5. El retoricista de la Universidad de Washington John Angus Campbell ha observado que “edificios inmensos de ideas como el positivismo nunca mueren realmente. La gente pensante las abandona gradualmente y aún las ridiculizan entre ellos mismos, pero mantienen las partes útiles persuasivas para asustar a los no iniciados.” "The Comic Frame and the Rhetoric of Science: Epistemology and Ethics in Darwin's Origin," Rhetoric Society Quarterly 24, pp.2750 (1994). Esto ciertamente aplica a la manera en que la comunidad científica maneja los asuntos del origen de la vida.

6.Darwin, p.154.

7.Voet, D. & Voet, J.G. (1990) Biochemistry, pp.11321139, John Wiley & Sons, New York.

8.Cited in Jaki, Stanley L. (1980) Cosmos and Creator, pp.56, Gateway Editions, Chicago.

Michael Behe hizo su Licenciatura en Ciencias (Química) en la Universidad de Drexel en 1974 y el Doctorado en Bioquímica de la Universidad de Pennsylvania en el 1978. Luego de haber realizado estudios post doctorales en el Instituto Nacional de la Salud (EEUU) se convirtió en Profesor Adjunto de Química en la Universidad de Nueva York, Queens College. En el 1985 se trasladó a la Universidad Lehign en Bethlehem, Pennsylvania, donde es actualmente Profesor Adjunto en el Departamento de Ciencias Biológicas.
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Fuente:
Ciencia Alternativa